Cogiendo el toro por los cuernos 15
Vuelvo a postear después de casi un mes de sequía en el blog, pero ha sido por una buena razón: después de volver de Italia mas pobre que Carpanta necesitaba un trabajo.
Solo pensar en echar curriculums y entrar a otra empresa de medio pelo que no en la que no distinguen un programador de un esclavo, me entraba una mala leche y una desazón importante. Así que me he liado la manta a la cabeza y junto con unos amigos igualmente quemados por este tema, hemos formado “la empresa de servicios en la que nos gustaría trabajar™”.
Se acabó aguantar a un jefe para el que un interfaz de usuario accesible significa una tipografía de 14 puntos.
Se acabó el “de momento te hacemos un contrato de becario”.
Se acabó el “nos gusta como trabajas pero no te vamos a renovar” — porque por 600€ euros tenemos a otro pringao haciendo tu trabajo y por el sueldo de un ingeniero “de verdad” tenemos a media docena de becarios a los que llamamos “departamento de desarrollo” —.
Se acabó trabajar como el que más y cobrar menos de la mitad.
Durante las últimas semanas se estuvo gestando esta decisión y por fin dimos el gran paso; hace dos días estrenamos oficinas en el “puto centro” de la ciudad, compramos los elementos mínimos necesarios para un desarrollador: unas mesas, unas sillas, una cafetera de tamaño industrial, un microondas y una pizarra de esas en las que pintas con rotulador (whiteboard).
La semana que viene dejaremos en paz la red inalámbrica del vecino y más adelante $DEITY dirá …
Me he pasado toda la semana configurando el servidor de desarrollo sobre el que correrá todo nuestro soft y mañana empezamos a muerte con los proyectos que tenemos.
Digo lo mismo que cuando empecé con el blog hace casi tres años: a ver lo que dura ![]()
















menéame